Ordenaciones Sacerdotales

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Pablo Lorenzo-Penalva, LC

Mi currículum:

El P. Pablo fue alumno desde la primaria, del colegio Real Monasterio de Santa Isabel. Uno de los dos colegios que el Regnum Christi tiene en Barcelona. También fue miembro de las cuatro etapas del ECYD y en el 2005 hizo su adhesión al Regnum Christi.

Después de terminar el colegio (2008) ingresó al noviciado de los Legionarios de Cristo en Salamanca, España. En este centro también cursó los estudios humanísticos (2010-2011). Luego pasó a Roma, Italia para estudiar el bachillerato en filosofía en el Ateneo Regina Apostolorum (2011-2013). Del 2013 al 2016 realizó sus prácticas apostólicas como auxiliar del ECYD e instructor de formación del colegio Everest de Curitiba, Brasil. Durante ese periodo también apoyó en la pastoral vocacional de dicha localidad. Del 2016 al 2018 volvió a Roma para estudiar la licenciatura en filosofía en el Ateneo Regina Apostolorum. El 20 de agosto de 2018 hizo su profesión perpetua en Roma. Posteriormente inició el bachillerato en teología (2018-2020) en el Ateneo anteriormente mencionado. Durante el curso escolar 2020-2021 realizó otro período de pastoral en Washington DC, EE.UU, donde fue auxiliar del ECYD. En 2022 terminó su bachillerato en teología en el Ateneo Regina Apostolorum, en Roma, Italia. El 9 de julio del 2022 fue ordenado diácono en Barcelona y tras su ordenación llegó a Brasilia para iniciar su ministerio diaconal y posteriormente sacerdotal, como director del ECYD y auxiliar de la sección de jóvenes de dicha localidad.

Mi testimonio:

El llamado que me hizo Dios de invitarme a entregarle mi vida sirviéndole como sacerdote Legionario de Cristo, fue durante las misiones de Semana Santa del año 2008. Me encontraba misionando en unas aldeas del Pirineo aragonés, junto a algunos amigos de la sección de jóvenes del Regnum Christi de Barcelona, y el sacerdote encargado de las misiones me pidió acompañarle, junto a un colaborador -que hoy es sacerdote Legionario de Cristo- para visitar unos pueblos y avisar a los lugareños sobre los horarios de la liturgia de la Semana Santa. El colaborador y yo llegamos a un pueblo y encontramos a un señor sentado en la entrada de su casa, le dimos la información que nos había pedido el sacerdote y nos miró asombrado, diciéndonos que en aquél pueblo hacia mucho tiempo que no se celebraba la Semana Santa, debido a la falta de sacerdotes en la región. El saber que en España -país con el mayor número de misioneros del planeta y evangelizadora de medio mundo- había falta de sacerdotes me dejó perplejo y preocupado. Y fue allí donde Dios empezó a invitarme a dejarlo todo y a seguirle.

Acabaron las misiones, volví a Barcelona -ciudad donde nací y crecí- para terminar el último año del bachillerato y poder entrar en la universidad, y la inquietud vocacional cada vez iba a más.

Para entender lo que Dios me estaba pidiendo aumenté la frecuencia de la dirección espiritual y de los actos de piedad, pues es en el silencio de la oración donde mejor se escucha la voz de Dios.

Lo más difícil fue decirle a mis familiares y amigos que durante el verano del año 2008 me iba al candidatado, para hacer una experiencia en el seminario y ver si verdaderamente Dios me llamaba al sacerdocio. Contar con el apoyo de mis familiares y amigos fue fundamental. Siempre he estado convencido de que fue gracias al terreno fértil (familia y amistades católicas) que recibí, que Dios pudo plantar la semilla de la vocación y que ahora, después de catorce años como seminarista -años de muchas experiencias, desafíos y aprendizaje-, donde dicha semilla ha crecido, está ya lista para dar frutos a través del sacramento del sacerdocio, que el sábado 29 de abril recibiré.

Concluyo éste testimonio convencido de que Dios no escoge a los preparados, sino que prepara a sus escogidos. Cuánta razón tenía San Pablo al decir en 2 Corintios 12,9 “Te basta Mi gracia”.

Querido lector, si has llegado hasta aquí te lo agradezco y te pido que reces un Ave María por todos los sacerdotes, especialmente por los que vamos a ser ordenados, para que nunca olvidemos que la manera más eficaz de llegar a Jesús es através de Su Madre María.

“Ad Iesum per Mariam”.

 

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